
La masa crítica de Septiembre, convocada por Murcia en Bici como colofón a la Semana de la Bicicleta, fue un exitazo. Más de 100 personas se acercaron a la Glorieta para reivindicar, con otra vuelta por la ciudad (¿cuántas llevaremos?), el uso seguro de la bici en nuestros desplazamientos.
Este octubre esperamos que de nuevo os volquéis de lleno con la bici crítica, como la llaman nuestros colegas de Madrid. Ahora que parece que se mueve ficha desde las altas instancias y las ciclocalles empiezan a desplegarse, pero el alcalde todavía suelta perlas como, según entrecomilla el diario La Opinión, "es frecuente que un ciclista atropelle a un peatón y vamos a procurar que por las aceras no vaya ni una sola bicicleta como tampoco van motos o coches” y el Ayuntamiento prepara una ordenanza – según el mismo diario La Opinión – “que obligue a los ciclistas a utilizar el casco y regule la velocidad máxima a la que podrán circular por la ciudad, al tiempo que les obligará a ir por la calzada y no por la acera, que está reservada a los peatones.”
La lectura del artículo nos inspira imágenes de “apartheid” ciclista, más que de promoción de la bicicleta como alternativa saludable y ecológica en los desplazamientos cotidianos.
La bicicleta no es comparable a “motos o coches”, y por ello no tiene sentido una prohibición absoluta de la circulación de bicicletas por las aceras. Sí de la circulación imprudente, por supuesto, y existen medios para evitarla sin recurrir a decisiones salomónicas. La acera es el espacio de iniciación de muchos ciclistas, el refugio de los ciclistas noveles y la única vía de acceso en muchas ocasiones (léase el centro peatonalizado de Murcia).
Y regular la velocidad máxima de la bicicleta suena casi tan ridículo como regular la velocidad máxima de los peatones. Una bicicleta tiene, casi por definición, muy limitada su velocidad máxima. Por supuesto, la velocidad imprudente y excesiva por zonas peatonales debe prohibirse, pero eso es otra cosa.
En este sentido dudamos de que se vayan a proteger con idéntico celo las vías ciclables y coerza con la misma dureza su violación constante por automóviles y peatones. Entre otras cosas porque la intransigencia es producto del miedo e ignorancia. Y al parecer los únicos que inspiran desconfianza y son un misterio para nuestras autoridades somos los ciclistas.
Por todo ello y porque nadie dijo que las protestas y la elegancia estén reñidas, convocamos a todos los ciclistas a poneros guapos, a poneros vuestras mejores galas, y con ellas presentaros en la masa crítica. Octubre es ya por tradición nuestra masa crítica coqueta. Así que ya sabéis, tenemos todos que acudir a la Plaza de la Glorieta frente al Ayuntamiento, el día 29 de Octubre, a las 20:00, entaconados y encorbatadas, para festejar las nuevas vías ciclables, lamentar las disparatadas declaraciones -según el diario La Opinión- del Excmo. Sr. Alcalde, temer y protestar con nuestra presencia la Ordenanza que se avecina y celebrar que tenemos una ciudad llanísima que muy pronto estará llena de bicicletas y aire libre.






























